18 de marzo de 2026
Cómo leer el dato de empleo sin pelearte con la EPH
El mercado de trabajo argentino se cuenta con más de una regla. La Encuesta Permanente de Hogares describe ocupación, desocupación y subocupación en aglomerados. El empleo registrado, que publican registros administrativos, cubre a quien está en el sistema de seguridad social. Si mezclás las dos en una misma frase, estás comparando un barrio con un padrón.
Cuando sale el trimestre, mirá primero el universo: ¿de qué aglomerados habla? Después, si el cambio es en puntos o en cantidad de personas. Un descenso de la desocupación puede venir de más ocupados o de gente que dejó de buscar. Esa segunda puerta cambia el relato por completo. El salario, si aparece, pedile la versión real. Un aumento de convenio que pierde contra el IPC del mismo período no alcanza para hablar de recuperación del ingreso. Y si el titular usa “el empleo” para hablar solo de industria manufacturera, pedile el resto de los sectores: comercio y servicios mueven otra parte de la historia.
9 de abril de 2026
La estacionalidad que el consumo no avisa en el titular
Diciembre no se parece a febrero. Un salto de ventas en un mes de aguinaldo, vacaciones o fecha escolar puede ser calendario, no un cambio de régimen. Las series de actividad y de consumo suelen ofrecer una versión desestacionalizada justamente para no confundir el almanaque con la tendencia.
En un kiosco eso se ve sin planilla: hay semanas de más chocolate, más agua, más útil escolar. El error es tomar ese pico, anualizarlo y usarlo como si el año fuera una rueda de doce diciembres. Al revés también pasa: un marzo flojo después de un verano fuerte no prueba, por sí solo, que “se cayó el consumo”. Pedí la comparación con el mismo mes del año anterior y, si existe, la serie ajustada. Si el organismo no publica esa versión, el texto tiene que decirlo. Inventar un desestacionalizado casero con tres datos es otra forma de titular en falso.
2 de mayo de 2026
Por qué el mismo producto no cuesta lo mismo en dos provincias
El IPC nacional pondera regiones. Eso ya admite que los precios no viajan parejos. Flete, competencia local, tarifas, estacionalidad agrícola y el peso del alquiler en cada canasta regional hacen que un mismo bien aparezca con variaciones distintas. En ciudades patagónicas o del norte, la distancia hasta el puerto o hasta el centro de distribución no es un detalle de color: entra en el precio de góndola.
Cuando un instituto provincial publica un índice propio, no está “discutiendo” al INDEC por deporte. Está midiendo otra canasta, a veces con otro relevamiento. La lectura útil es juntar las dos y preguntar qué capítulo empuja la diferencia: alimentos, vivienda, transporte, salud. Si la diferencia está en regulados, el relato es de política tarifaria. Si está en estacionales, puede ser cosecha o clima. Tratar todo desvío como manipulación es una forma perezosa de cerrar el tema. En Selfserver, cuando dos números no calzan, primero listamos las cuatro razones técnicas que repetimos en Indicadores y recién después hablamos de un posible error de carga.